Custodios de una comarca: los voluntarios de Protección Civil del Bierzo se despliegan frente al coronavirus

Un Técnico de Cuidados de Atención Especializada, TCAE, junto a un miembro de Protección Civil del Consejo Comarcal del Bierzo, durante el reparto de medicación./ César Sánchez / ICAL

D. Álvarez / ICAL

Creada en el año 2012, la Agrupación de Protección Civil del Consejo Comarcal del Bierzo es una de las entidades que hace frente desde la primera línea de la batalla a la pandemia causada por el coronavirus Covid-19. En los diversos frentes de la lucha, los voluntarios redoblan esfuerzos para llevar medicinas o alimentos a las personas del medio rural que no pueden desplazarse, para colaborar en la desinfección de calles, para ayudar a los usuarios del Centro de Atención a Drogodependientes (CAD) a seguir con su tratamiento de desintoxicación o para repartir los medicamentos de la farmacia del Hospital El Bierzo entre los pacientes crónicos del área sanitaria. “Estamos las 24 horas a disposición de quienes nos llaman”, explica uno de los 25 voluntarios que integran este colectivo.

Como prueba de ello, este voluntario explica que un vehículo de la agrupación se desplazó a la sede de la Subdelegación del Gobierno en León a principios de la semana pasada para recoger mascarillas y repartirlas durante la noche del domingo y la mañana del lunes por los distintos ayuntamientos de la comarca. Los voluntarios también prestan atención a una familia de Ponferrada cuyos miembros se encuentran aislados a causa del Covid-19 y han llegado a atender el encargo bancario de un ciudadano de avanzada edad que no podía desplazarse a la oficina financiera. “Tenemos un coche de guardia que se utiliza para todas estas funciones y el mismo coche se utiliza para atender las urgencias que surjan durante el día”, asegura.

Este vehículo también se utiliza para el reparto de metadona que se lleva a cabo de lunes a viernes entre los pacientes del CAD de localidades como Villablino, Toreno, Bembibre, Fabero o Villafranca, pueblos en los que se entregan unas 40 dosis en total, de manera que se evita que los usuarios tengan que acudir a Ponferrada a buscarlas. A mayores, la agrupación ha puesto a disposición de los ayuntamientos y juntas vecinales de la comarca su vehículo contra incendios, que se está usando para desinfectar calles en localidades como Toreno, San Miguel de las Dueñas, Congosto, Cobrana o Almázcara.

Además, hay otros dos vehículos que cada día hacen dos rutas de reparto por toda el área sanitaria del Bierzo y Laciana para entregar a domicilio los medicamentos de la farmacia del Hospital del Bierzo. Acompañados por una técnico en cuidados de atención especializada (Tcae), los voluntarios hacen más de 50 entregas diarias. “El problema es que el conductor tiene que ser alguien que conozca muy bien las carreteras y los pueblos del Bierzo”, explica el voluntario.

Calles desiertas y pueblos vacíos

Impactado por las imágenes de “calles desiertas y pueblos vacíos”, los voluntarios reconocen sentirse abrumados por las muestras de agradecimiento que reciben a su paso. “Hay gente que te da las gracias mil veces, a algunos se les salta la lágrima por haber ido a sus pueblos a atenderlos”, explica el miembro de la agrupación comarcal, que guarda un especial recuerdo de una persona mayor de Sigüeya, un pequeño pueblo de la comarca de La Cabrera, a la que le llevaron la medicación para evitarle un viaje de más de una hora. “La gente muestra mucho agradecimiento por lo que estamos haciendo y nosotros contentos, creo que estamos haciendo una buena labor y estamos orgullosos de que las personas y las administraciones se acuerden de nosotros”, concluye.

En ese sentido, este voluntario considera que “una de las cosas que se podrían sacar en beneficio de esta mala situación es que la gente se siga portando igual de bien con los demás, con sus vecinos y con la gente de su alrededor”. “Esto habría que hacerlo todos los días del año y no involucrarse ahora todos para que, cuando pase esto, la gente vuelva a mirar para otro lado”, defiende.

Con miembros que acumulan hasta 400 horas de servicios preventivos al año en eventos como conciertos, pruebas deportivas o ferias y en las labores de vigilancia y atención a peregrinos en el Camino de Santiago a su paso por la comarca, el trabajo “totalmente altruista” de los voluntarios de la agrupación comarcal cobra especial importancia ante esta situación sobrevenida. “Cada uno da el tiempo libre que puede en función de lo que le permite el trabajo, necesitamos que haya mucha más gente comprometida”, reclama este miembro de la agrupación.

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