Campaña especial de vigilancia y control a furgonetas y camiones esta semana

Camión cargado con botellas de agua volcado en la A-6 en Valcabado del Páramo.

Ical

La DGT lleva a cabo desde hoy y hasta el próximo domingo, 18 de enero, una campaña de vigilancia y control de furgonetas y todo tipo de camiones, en la que se incidirá en aspectos tales como la velocidad a la que circulan, las horas de conducción y descanso, el tacógrafo, el exceso de peso, los posibles defectos técnicos del vehículo o la seguridad de la carga transportada.

En Castilla y León este tipo de vehículos destinados al transporte de mercancías son el segundo tipo de automóvil más numeroso que circula por carretera al representan el 15 por ciento del parque y concentran un 22 por ciento de los accidentes con víctimas. En Castilla y León, el año pasado fallecieron en vías interurbanas, según datos contabilizados hasta las 24 horas tras producirse el accidente, cinco personas que viajaban en furgoneta y otras 14 que lo hacían en camiones.

A nivel nacional, camiones y furgonetas son el segundo tipo de automóvil más numeroso que circula por carretera. Representan el 16 por ciento del parque y sufren también un 16 por ciento de los accidentes con víctimas.

Durante esta semana, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC), así como el resto de policías autonómicas y locales que se sumen a la campaña, controlarán furgonetas y todo tipo de camiones incidiendo la vigilancia y control en aspectos tales como la velocidad a la que circulan, las horas de conducción y descanso, el tacógrafo, el exceso de peso, los posibles defectos técnicos del vehículo o la seguridad de la carga transportada. También comprobarán que la documentación del vehículo y del conductor es la correcta, que la conducción no se realiza bajo los efectos de drogas o alcohol o que todos los ocupantes del vehículo hacen uso del cinturón de seguridad.

Manipulaciones

Los agentes , además, inspeccionarán aquellos camiones de reciente adquisición que pudieran estar realizando manipulaciones en sus motores (Adblue) para anular la acción tecnológica reductora de gases de combustión. Se trata de un aditivo que se almacena en un depósito diferente al de gasoil, que se encarga de reducir la carga contaminante del óxido de nitrógeno (Nox). El uso de este componente químico da cumplimiento a las normas europeas sobre la reducción de gases contaminantes que regulan los límites aceptables para la emisión de gases de combustión de los vehículos nuevos vendidos o matriculados en los Estados miembros de la Unión Europea.

Para su adecuada utilización y detección de los niveles en cantidad suficiente, las autoridades optaron por la instalación de un sensor en el vehículo, que se encarga de avisar al conductor del descenso del nivel Adblue, deteniendo o reduciendo la marcha del motor cuando este nivel se halle en unos mínimos. A raíz de la colocación de estos aparatos, han surgidos unos dispositivos denominados 'emuladores Adblue', que se anuncia en algunas páginas de internet, los cuales se encargan de anular el citado sensor e impide que el motor se pare cuando desciende el nivel. Como consecuencia de ello se está liberando a la atmósfera cantidades de Nox por encima de los límites permitidos.

Desde 2013, las autoridades prohibieron la venta o uso de los motores nuevos que no cumplían lo dispuesto en los Reglamentos y Directivas Europeas, así como su matriculación, venta y puesta en circulación a excepción de los motores de recambios para vehículos en servicio.

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