El BBVA predice un crecimiento continuado de la economía castellanoleonesa

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El BBVA publicó recientemente un informe en el que prevé un crecimiento de la economía de Castilla y León de un 2 % anual de media en los dos próximos años y un desempleo del 8 % de la población. Pese a que se trata de datos positivos, lo cierto es que ya ponen de manifiesto la presencia de un desgaste en comparación con los años anteriores de la recuperación posterior a la crisis económica española. ¿Pero peca el BBVA de optimista en sus previsiones?

La amenaza exterior de unos factores coyunturales negativos

La economía española y, por ende, la castellano y leonesa afronta desafíos importantísimos este 2019. Son muchos y variados los factores negativos que están al acecho.

En primer lugar, está la debilidad manifiesta del euro y de la libra frente al resto de divisas mundiales. Los gráficos del euro dólar en tiempo real son aptos solo para los más valientes: rara es la jornada que termina en verde para la moneda común europea. Y la previsión EUR USD no es muy halagüeña, especialmente ante la posibilidad de un Brexit duro que contraiga las economías de toda la zona euro.

En segundo lugar, surge un problema derivado de la propia debilidad del euro: la posibilidad de una nueva crisis de deuda en Europa. La deuda soberana de los países de la Unión Europea no termina de recuperar los niveles anteriores a la crisis y solo haría falta un catalizador para desencadenar una reedición de la gran crisis de la que todavía no hemos salido del todo.

Por último, están las amenazas para la estabilidad económica que vienen de fuera: el nuevo proteccionismo comercial trumpista, el pobre desempeño de la economía china o la debilidad de los grandes índices bursátiles estadounidenses, entre otras.

Parece que el caldo de cultivo no es muy favorable para un crecimiento económico sostenido (y sustentable) a corto y medio plazo. Si Europa termina tosiendo, España terminará resfriada. Lo mismo sucede si lo hace Estados Unidos. Para ser optimistas de una manera racional, solo cabe esperar que poco a poco vayan resolviéndose positivamente todos los posibles catalizadores de una nueva crisis.

Un Brexit aplazado o cancelado a última hora, por ejemplo, serviría para apaciguar a los mercados, al menos durante un tiempo. La celebración de un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, que ponga fin a la guerra comercial que libran de manera más o menos encubierta, también aliviaría la incertidumbre que padecen los mercados. Unas elecciones nacionales y europeas que arrojen unos resultados con baja incidencia de los diversos movimientos populistas también aportarían estabilidad económica.

En definitiva, se presenta un panorama complicado para nuestra economía, a pesar de los números positivos que presenta el informe del BBVA. Es verdad que hay cierto margen de resiliencia gracias a estas cifras que se manejan. Ahora bien, si los problemas que amenazan nuestra estabilidad económica no se resuelven de alguna manera, no resulta descabellado vaticinar que se acercan tiempos convulsos para la economía regional, nacional e internacional.

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